
AHUYAMA
Alivia las enfermedades circulatorias.
Todas las variedades de calabaza presentan las mismas propiedades hipotensoras, diuréticas, laxantes y preventivas del cáncer, dicen los estudiosos de la materia que su consumo resulta recomendable en determinadas alteraciones cardiovasculares y en caso de hipertensión, especialmente si se sigue un tratamiento con fármacos que eliminan potasio (algunos diuréticos). Estos son algunos otros beneficios que en la salud procura su consumo:
• Estimula la función del páncreas ayudando a regular los niveles de azúcar en la sangre
• Colabora en la eliminación de mucosidades en los pulmones, bronquios y garganta.
• Ayuda a fortalecer el sistema inmunitario por su riqueza en antioxidantes.
• Su zumo es laxante y un buen desintoxicante del cuerpo. Las semillas crudas tienen además propiedades antihelmínticas.
• Su elevado contenido en beta caroteno y alfa caroteno, disminuye el riesgo frente al cáncer de próstata y enfermedades cardiacas.
• Coadyuvante en el tratamiento de las cataratas ya que esos pacientes suelen presentar bajos niveles de beta y alfa carotenos.
Hipertensión arterial: Como la calabaza contiene muy poco sodio y mucho potasio, conviene en la alimentación de los hipertensos. Los hipertensos pueden comer ahuyama a diario, en cualquiera de sus formas, pero teniendo cuidado de no añadir mucha sal.
Afecciones coronarias y arteriosclerosis: Por sus niveles tan bajos en grasa y de sodio, así como por su abundancia en betacaroteno que como dice el Dr. Romero “protege la pared de las arterias”, la calabaza está indicada en la dieta de todos los que deseen cuidar sus arterias. El Dr. Jorge Pamplona en su Enciclopedia de los Alimentos señala “los que sufran de angina de pecho o los que hayan sufrido un infarto, no deberían dejar de comer calabaza al menos tres veces por semana”.
Prevención del cáncer: La calabaza contiene tres de las sustancias vegetales de mayor acción anticancerígena comprobada: beta caroteno, vitamina C y fibra vegetal. No es fácil encontrar en un sólo alimento, estos tres factores de gran eficacia preventiva contra el cáncer. Una investigación realizada en el Hyogo College, en Japón, mostró que los ratones alimentados con un tipo de calabaza, llamado de San Roqueo “de cuello” presentan la mitad de casos de cáncer de colon que los que siguen una dieta normal, después de administrarles sustancias cancerígenas. Señala el Dr. Jorge Pamplona, médico que ha centrado sus actividades en investigación y en la educación para la salud, que “los que hayan sido ya diagnosticados y estén siguiendo un tratamiento antitumoral, se beneficiarán de un mayor aporte de calabaza en su dieta.”
Dietas: Por su bajo aporte en calorías y grasas es un alimento recomendado en dietas de pérdida de peso, colabora eliminando líquidos retenidos y regulando el azúcar de la sangre, desapareciendo así, la ansiedad frente al dulce.
La pulpa de la calabaza ejerce una acción emoliente (suavizante) y protectora de la mucosa (capa interna) del estómago. Por lo que su consumo en forma de crema está indicado en caso de acidez de estómago (pirosis), mala digestión (dispepsia), gastritis y en caso de úlcera gastroduodenal. La pulpa machacada, se aplica en cataplasmas contra inflamaciones y quemaduras. La baba de la cáscara se usa para curar grietas en los pezones de las mujeres lactantes.
Además d ser un ingrediente muy adecuado para múltiples recetas culinarias (en ocasiones, se utiliza en lugar de la zanahoria), puede emplearse también en la elaboración de postres dulces (horneada y endulzada con miel o combinada con otras frutas tipo macedonia, en la elaboración de productos de repostería y confitería, etc.).
Las semillas no se quedan atrás en prodigarnos beneficios. La grasa de las semillas de calabaza se encuentra entre las grasas vegetales más beneficiosas para el organismo: aproximadamente el 80 por ciento constituye el ácido insaturado, el 50- 60 por ciento de ello es ácido linoleico (poliinsaturado). Los ácidos grasos insaturados contenidos en alto porcentaje en las semillas son esenciales para el organismo y representan un complemento importante de una alimentación integral. Agentes imprescindibles de la producción de vitamina D, hormonas y la pared celular, estos ácidos grasos deben ingerirse periódicamente. Influyen considerablemente en la función de las vías de transporte del cuerpo y favorecen las reacciones enzimáticas e inmunes de las células. Gracias a la combinación propicia de ácidos grasos, la grasa de las semillas de calabaza es fácil de digerir. Siendo las fitosterinas contenidas en la grasa de las semillas por su forma y cantidad más favorables comparadas a otras grasas vegetales, las semillas son reconocidas como remedio infalible para el tratamiento de la próstata. Asimismo, sus semillas concentran aceite insaturado, que estimula al corazón para que cumpla su función, controlando el colesterol malo.
¡A comer calabazas, se dijo!
Fuente: http://www.revistalaguia.com/articulo.php
